Fracasos
Flops
(English version below the Spanish one)
Vale, esto de “fracasos” puede sonar muy dramático pero no encontré una palabra mejor. Hoy vengo a hablar de proyectos que por diferentes razones no salieron bien.
En su momento analicé que es lo que no funcionó. En mi caso, suele ser un cóctel de motivos y circunstancias, como el hecho que se me da fatal publicitarme o que me desanimo con facilidad.
Tiendas
Durante muchos años he intentado lo de llevar una tienda. Primero empecé con algo sencillo como publicar mis diseños en webs como Society6. Ellos, a cambio de una comisión venden tus diseños en productos como libretas, fundas del móvil, etc. Lo que la gente llamaría “ingreso pasivo”. Era tan pasivo, que con lo que gané no me daba ni para chuches.
Después lo intenté en otras webs donde tu gestionabas tu propia tienda. Algunas fueron Etsy y Tictail, esta última luego fue comprada por Shopify. Ahí vendí algunas cositas pero fue también bastante anecdótico. Nada como para ganarme la vida con ello.


Fanzine
Hace unos años, animada por el reto Inktober, hice un fanzine recopilando mis dibujos. Como experiencia estuvo bien, menos, por supuesto, toda la parte de pelearme con la impresora, cortar las páginas y encuadernarlo yo misma.


Vendí muy poquitos pero es algo que sí que me gustaría volver hacer en un futuro. Aunque no me pienso ocupar más de la impresión y la encuadernación.
Ko-fi
En Ko-fi puse, en su día, a la venta pegatinas y prints. La idea era una colección de cositas relacionadas con una estética nostálgica.
También vendía fondos de pantalla para el móvil y el ordenador como estos:
La gracia es que además la gente podía hacer donativos y también pagar cada mes para acceder a posts secretos. En el mío compartía consejos y mostraba paso a paso cómo hice algunos encargos.
A pesar de hablar de ello en Instagram y en otras redes sociales, paso sin pena ni gloria.
Concursos
Todos los que nos dedicamos a esto hemos participado en algún concurso, sobre todo cuando empiezas. Curiosamente participé en varios relacionados más con el diseño de carteles o camisetas que la ilustración editorial:
UTGP 2017, Prize for Illustration 2017 – Sounds of the City, Concours Jazz à Clamart 2015
Lo máximo que conseguí como premio fue una suscripción gratuita a una revista durante un año.
Escuela
Volviendo más atrás en el tiempo. Después de haberme mudado a otro país y ver que el tiempo pasaba y no conseguía trabajo, pensé en cambiar de rumbo. Por aquel entonces me planteé entrar en una escuela de artes aplicadas para estudiar algo relacionado con tejidos. Me llamaba la atención por el oficio de mi pareja y además me gustaba diseñar estampados.
Para entrar en esta escuela había que mandar un portfolio, una carta de presentación y un proyecto que hayas desarrollado. Por mi parte, presenté unas muestras tejidas con diferentes materiales y un portfolio con estampados.
Como podrás adivinar, el jurado no me seleccionó. Las posibilidades eran muy pequeñas, al ser una escuela pública y además reconocida, se presentaban muchas candidaturas.
Aunque ya sabía que las probabilidades eran escasas, en aquel momento sentí una gran decepción. Pensé que ni siquiera me querían para estudiar. Lo bueno fue que, de alguna forma, esto me ayudo a seguir intentándolo en la ilustración.
Han habido otras veces que he cambiado de camino, como aquella vez que estuve enseñando a niños a dibujar, o esa otra trabajando en una empresa como diseñadora gráfica, pero al final, volví a la ilustración.
Echando la vista atrás, han sido muchas más veces las que he “fracasado” que las he conseguido algo.
Esta dinámica en mi vida me recuerda a cómo funciona el mundo de la ilustración. Mandas muchos emails a editores pero puede que solo uno te conteste con una propuesta.
Volver a la casilla de salida una y otra vez.
Ahora que resurge la moda de los vende humos, con sus cursos mágicos para el éxito con IA, quería contrarrestar un poco con mi historia de “no éxito”, con mis pequeños intentos que no me llevaron muy lejos, ni me sacaron de la pobreza, pero forman parte de mi camino. ¿Ahora lo haría de forma diferente? Seguramente sí, pero viéndolos tampoco estaban tan mal. No sólo por lo que aprendí de ellos si no porque le tengo cariño a ese fanzinito o esa pegatina de consola en forma de galleta que dibujé.
Okay, this whole “failures” thing might sound a bit dramatic, but I couldn’t think of a better word. Today I’m here to talk about projects that, for various reasons, didn’t turn out well.
At the time, I analyzed what went wrong. In my case, it’s usually a mix of reasons and circumstances, like the fact that I’m terrible at promoting myself or that I get discouraged easily.
Shops
For many years, I’ve tried my hand at running an online store. I started out with something simple, like posting my designs on websites like Society6. In exchange for a commission, they sell your designs on products like notebooks, phone cases, and so on. What people would call “passive income.” It was so passive that what I earned wasn’t even enough to buy candy.
Later, I tried other websites where you manage your own store. Some of them were Etsy and Tictail—the latter was later acquired by Shopify. I sold a few little things there, but it was also pretty insignificant. Nothing I could make a living off of.


Fanzine
A few years ago, inspired by the Inktober challenge, I put together a fanzine featuring my drawings. It was a good experience—except, of course, for all the hassle of dealing with the printer, cutting the pages, and binding it myself.
I sold very few, but it’s something I’d definitely like to do again in the future. Although I don’t plan on handling the printing and binding myself anymore.
Ko-fi
Back in the day, I sold stickers and prints on Ko-fi. The idea was to create a collection of little items with a nostalgic aesthetic.
I also used to sell wallpapers for cell phones and computers like these:
The great thing was that people could also make donations and pay a monthly fee to access secret posts. In mine, I shared tips and showed, step by step, how I completed some commissions.
Even though I talk about it on Instagram and other social media platforms, it goes by without much fuss.
Contests
All of us who work in this field have entered a contest at some point, especially when you’re just starting out. Interestingly, I entered several contests that were more related to poster or T-shirt design than to editorial illustration: UTGP 2017, Prize for Illustration 2017 – Sounds of the City, Concours Jazz à Clamart 2015.
The best prize I ever won was a free one-year subscription to a magazine.
School
Going back even further in time. After moving to another country and seeing that time was passing and I couldn’t find a job, I thought about changing direction. Back then, I considered enrolling in a school of applied arts to study something related to textiles. It appealed to me because of my partner’s profession, and I also enjoyed designing prints.
To get into this school, you had to submit a portfolio, a cover letter, and a project you’d developed. For my part, I submitted some woven samples made from different materials and a portfolio of prints.
As you can imagine, the admissions committee didn’t select me. The odds were very slim—since it was a public and well-known school, there were many applicants.
Although I already knew the odds were slim, at the time I felt very disappointed. I thought they didn’t even want me to study there. The good thing was that, in a way, this helped me keep trying my hand at illustration.
There have been other times when I’ve changed course, like that time I was teaching kids how to draw, or that other time I was working at a company as a graphic designer, but in the end, I returned to illustration.
Looking back, there have been far more times when I’ve “failed” than when I’ve actually achieved something.
This pattern in my life reminds me of how the world of illustration works. You send out lots of emails to publishers, but maybe only one will reply with an offer.
Back to square one, over and over again.
Now that the trend of selling smoke and mirrors is resurging—with its “magical” courses promising success through AI—I wanted to counterbalance it a bit with my story of “failure,” with my small attempts that didn’t take me very far or lift me out of poverty, but are part of my journey. Would I do it differently now? Probably, but looking back, they weren’t so bad after all. Not just because of what I learned from them, but because I’m fond of that little fanzine or that cookie-shaped console sticker I drew.









Ay no veo nada de eso como fracasos, me parece que en lugar de llamarlo así deberías decir que esas son algunas cosas que has hecho temporalmente como ilustradora <3 Creo que además de la ia (ya sabes lo que opino de ella y la poca estima que le tengo), también hay un problema hoy en día con las redes, que son un arma de doble filo porque por una parte permite que lleguemos a mucha gente pero por otra también hace que se comparta mucho material gratuito (como posts) y también que mucha gente se deje llevar por la viralidad y se decante por productos que se viralizan y que al final acaba teniendo tanta gente que es un aburrimiento. Una pena la verdad, pero como no podemos con el enemigo, seguramente al final la solución será tratar de usar las redes como herramienta de trabajo... Yo quiero que sigas sacando fanzines y a lo mejor una próxima aventurita podría ser la de un mail club! Todo lo que haces es tan precioso que no me cabe duda de que sería una maravilla <3